El discurso de la exigencia de máxima austeridad es uno de los ejes de la estrategia polÃtica en tiempos de crisis.
Pero el Ayuntamiento de Valencia no resiste la prueba del algodón contra el despilfarro, lo cual tampoco sorprende demasiado cuando la coherencia importa poco. Se está haciendo mucha demagogia sobre el gasto público en lugar de aplicar medidas que hagan cada dÃa más eficaces las administraciones estatales y autonómicas.
Y para muestra un botón: